
La osteoporosis no es una sentencia al sedentarismo; es prácticamente lo contrario. El ejercicio terapéutico bien dosificado es una de las herramientas más efectivas para frenar la pérdida de masa ósea y reducir el riesgo real de fracturas. ¿Sabías que el hueso, igual que el músculo, responde y se fortalece con el estímulo correcto?
En SKÁL Fisioterapia Integral vemos con frecuencia el mismo miedo en personas recién diagnosticadas con osteoporosis que dejan de moverse por completo, pensando que cualquier esfuerzo las va a fracturar. Ese miedo, aunque comprensible, termina siendo parte del problema.
¿Qué es la osteoporosis?
La osteoporosis es una enfermedad que reduce la masa ósea y deteriora la microarquitectura interna del hueso, haciéndolo más frágil y propenso a fracturas. No duele por sí sola por eso muchas personas no saben que la tienen hasta que sufren una fractura, generalmente de cadera, muñeca o columna. Es distinta a la osteopenia, que es un estado previo de menor densidad ósea, no tan severo, pero que también se beneficia de las mismas estrategias de prevención.
El mito más común es “si tengo osteoporosis, no puedo hacer ejercicio”
Es exactamente al revés. El hueso es un tejido vivo que se renueva constantemente, y responde a la carga mecánica igual que el músculo responde al entrenamiento. Guías clínicas recientes son claras en esto el entrenamiento de fuerza, los ejercicios con soporte de peso corporal y el trabajo de equilibrio son las estrategias no farmacológicas con mayor respaldo para preservar densidad ósea y, sobre todo, reducir caídas que son la causa directa de la mayoría de las fracturas osteoporóticas.
Un dato que pocas veces se explica es que la sarcopenia (pérdida de masa muscular relacionada con la edad) es un factor de riesgo importante para caídas, y las caídas son las que terminan en fractura. Es decir, fortalecer el músculo protege indirectamente al hueso.
¿Qué ejercicios sí ayudan?
- Entrenamiento de fuerza: con pesas, bandas de resistencia o el propio peso corporal, dosificado según cada caso. Estimula directamente la formación ósea.
- Ejercicios con soporte de peso: caminar, subir escalones, bailar, cualquier actividad donde el hueso soporte el peso del cuerpo genera el estímulo mecánico necesario.
- Entrenamiento de equilibrio: ejercicios de estabilidad en una pierna, trabajo propioceptivo. No fortalece el hueso directamente, pero reduce el riesgo de caídas, que es igual de importante.
- Bicicleta estática: buena opción de bajo impacto para quienes tienen osteoporosis más avanzada o restricciones articulares.
Qué evitar (y por qué)
Aquí es donde muchas personas y hasta algunos programas de ejercicio genéricos se equivocan:
- Flexión excesiva de columna hacia adelante: abdominales tradicionales, tocarse las puntas de los pies con las piernas estiradas, o ciertas posturas de yoga con flexión profunda. Este movimiento concentra fuerzas de compresión sobre las vértebras, aumentando el riesgo de fractura vertebral.
- Ejercicios de alto impacto: saltos, correr en superficie dura, deportes de contacto sobre todo en osteoporosis avanzada, donde el hueso ya no tolera bien cargas repentinas.
- Giros bruscos de columna con carga: movimientos de rotación forzada, como ciertos swings de golf o abdominales con torsión.
- Levantar peso con la columna arqueada: la técnica importa tanto como la actividad en sí.
Esto no significa eliminar el movimiento significa adaptarlo. Una valoración con fisioterapeuta permite saber exactamente qué nivel de carga e impacto es seguro según la severidad de cada caso.
“Lo que más veo en consulta es gente que, apenas escucha ‘osteoporosis’, deja de moverse por completo pensando que así se cuida. Y es justo lo opuesto ya que ese sedentarismo acelera la pérdida de masa muscular y ósea, y con el tiempo aumenta el riesgo de caída, que es lo que realmente termina en fractura. El objetivo no es evitar el movimiento, es enseñarte a moverte de la forma correcta, con la carga adecuada para tu caso específico.”
– Andrea Aguilar L, Fisioterapeuta en SKÁL Fisioterapia Integral
¿Cuándo empezar?
Nunca es “demasiado pronto” ni “demasiado tarde”. Si tienes osteopenia, el ejercicio de fuerza y soporte de peso ayuda a prevenir que avance a osteoporosis. Si ya tienes diagnóstico de osteoporosis, una valoración fisioterapéutica te permite empezar con un programa seguro y progresivo, adaptado a tu densidad ósea, tu historial de fracturas (si lo hay) y tu nivel de condición física actual.
En SKÁL Fisioterapia Integral diseñamos programas de ejercicio terapéutico personalizados, pensados específicamente para fortalecer huesos y músculos sin poner en riesgo tu columna ni tus articulaciones.

Referencias bibliográficas
Mayo Clinic. (s.f.). Hacer ejercicio con osteoporosis: manténgase activo de manera segura. https://www.mayoclinic.org/es/diseases-conditions/osteoporosis/in-depth/osteoporosis/art-20044989
Inforeuma (Sociedad Española de Reumatología). (2025). Ejercicios para la osteoporosis: qué hacer y qué no hacer. https://inforeuma.com/ejercicios-para-la-osteoporosis-que-hacer-y-que-no-hacer/
Bae, S., Lee, S., Park, H., et al. (2023). Position Statement: Exercise Guidelines for Osteoporosis Management and Fall Prevention in Osteoporosis Patients. Journal of Bone Metabolism, 30(2), 149-165. https://www.fisiologiadelejercicio.com/ejercicio-y-osteporosis/
Consejería de Sanidad y Consumo, Comunidad de Madrid / Ayuntamiento de Alcobendas. (s.f.). Ejercicios para prevenir la osteoporosis. https://www.alcobendas.org/sites/default/files/2021-04/Tablas%20de%20ejercicios.%20Ejercicios%20osteoporosis.pdf
Hospital del Mar. (s.f.). Guía de Buena Práctica Clínica en Osteoporosis. https://www.hospitaldelmar.cat/mar/GUIA%20OSTEOPOROSIS%20(PDF%205).pdf
